La energía está presente en todas las cosas, físicas o intangibles e incluso en las espirituales. La inconmensurable pequeñez de un átomo es una estructura de energía eléctrica.
Nosotros somos usinas generadoras de energía -buena o mala- que expandimos hacia otros pero también recibimos energía.
Podemos pensar a nuestros chacras como centros de administración de las energías.
Nosotros somos usinas generadoras de energía -buena o mala- que expandimos hacia otros pero también recibimos energía. Podemos pensar a nuestros chacras como centros de administración de las energías.
Existen elementos que nos ayudan a canalizar, dirigir o irradiar la energía.
Estamos en presencia de la radiestesia.
Nuestros esquemas de energías sutiles pueden deteriorarse o bloquearse y es la radiestesia una herramienta con un valor incrementado por la inclusión de factores que coadyuvan en los procesos de detección y radiación, por ejemplo, las imágenes del alfabeto hebreo y bases del Kabalah incorporadas por el péndulo hebreo.
Estas herramientas nos permiten lograr equilibrios perdidos eliminando obstrucciones en los canales de circulación como también incorporar flujos energéticos restableciendo nuestro bienestar.